exposición
Stephanie Costello
El efecto de Barcelona en un neoyorquino puede ir desde un puñado de tópicos (modo Vicky Cristina) hasta todo tipo de observaciones de esos matices que tú ves cada día y se te escapan. Cuando la neoyorquina es alguien con la mirada reflexiva y detallista de Stephanie Costello, después de dos meses absorbiendo esta ciudad obtienes una serie de dibujos oníricos, un tanto surrealistas y abstractos de los rincones que le han causado impresión. Costello transforma cualquier lugar (ya sea un terrado brooklyniense, la costa californiana, su piso o Bombay) en un paisaje casi post-apocalíptico y sólo con lápiz, boli y rotulador. No puedo esperar para ver el resultado de sus dos meses de residencia en La Pan y reconocer en su trabajo el mediterráneo, las piedras medievales, el asfalto, el modernismo, los graffitis y quién sabe qué más./ Marta Bausells



